Todas ellas comparten el principio básico que lo que medimos, y cómo lo medimos, afecta las decisiones que tomamos. Todas ellas entienden que la única forma de dar respuesta a los problemas más complejos de nuestras sociedades, es a través de la colaboración entre distintos y el involucramiento activo de los ciudadanos. En todas ellas, encontramos innovadores que están trascendiendo fronteras y colaborando horizontalmente para impulsar cambios sociales que hagan de este, un mundo mejor para todos.

Las agendas de trabajo que dinamizan la Red de Progreso Social conectan a innovadores sociales del sector público, corporaciones privadas y sociedad civil que buscan posicionar el bienestar humano y promover una gestión basada en resultados sociales al centro de las políticas públicas, las estrategias de responsabilidad social empresarial, y los programas y proyectos de desarrollo.

Las agendas de trabajo en formación tienen tres líneas comunes de acción:

  1. Fortalecer la producción y análisis de datos abiertos, con metodologías abiertas, sobre las condiciones de vida de los ciudadanos a nivel país, estados departamentos, municipios, comunidades, familias u organizaciones para orientar las inversiones sociales públicas y privadas.
  2. Co-diseñar políticas, programas, proyectos o intervenciones sociales innovadoras que, en el marco de alianzas multisectoriales, den respuesta efectiva y eficiente a los retos de progreso social.
  3. Promover programas de investigación aplicada en políticas, proyectos, programas o intervenciones sociales innovadoras que mejor respondan a los desafíos más acuciantes de progreso social.

En América Latina, se han activado grupos dinámicos de trabajo en red en torno a iniciativas concretas bajo el paraguas de comités multisectoriales, incluyentes y colaborativos que dirigen el movimiento y coordinan sus acciones.